El Oriente Eterno del Rock (I): Keith Moon

Por Fiba Marih

“Mis amigos me llaman Keith. Tú puedes llamarme John”. Así se presenta Keith Moon al comienzo del documental The Kids are Alright, frente a un presentador de televisión casi tan hiperkinético como él mismo. Pocas veces un batero ha sido tan importante en un grupo de rock como lo fue Keith Moon en The Who. Pese a no componer canciones, gran parte de la fuerza del grupo descansaba en la potencia de sus brazos.

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Keith Moon era un tipo que no se tomaba absolutamente nada en serio. Desde su presentación-audición frente a Pete Townshend (vestido de naranja, con el pelo naranja y con un vaso de cerveza roja) hasta las entrevistas realizadas a su amigo Ringo Starr, este tipo se quedó anclado en la adolescencia. Tal vez por eso fue el único del grupo que cumplió con la declaración de principios de My Generation: “I hope i die before get old. 

Moon no sólo destrozaba su batería en los conciertos. Destrozaba todo. La cadena de Hoteles Holiday Inn le prohibió al grupo hospedarse en cualquiera de sus establecimientos, luego de que Moon destrozara gran parte de las cañerías de un hotel con petardos. El delirio máximo fue en su cumpleaños Nº 21, cuando arrojó un Rolls Royce a una piscina.

Luego de la muerte de un amigo y el divorcio con su mujer, cayó en las drogas, el alcohol y la depresión. Durante la gira de Quadrophenia, en una presentación en San Francisco, Moon se demayó inconsciente por los excesos acumulados.

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Y finalmente, el 7 de septiembre de 1978, luego de cenar con Paul y Linda McCartney, Moon falleció producto de una sobredosis de píldoras para tratar, precisamente, su adicción al alcohol. La muerte se produjo en el departamento de su amigo Harry Nilsson, en el que años antes había también fallecido Cass Elliot, de The Mamas and the Papas. El disco Who are you se había lanzado hacía escasas dos semanas.

Obviamente, The Who nunca encontró un reemplazante siquiera cercano en talento. La muerte de Moon significó el fin de la banda en términos comparativos. Pero también el nacimiento de la leyenda, que algunos consideran el primer punk de la historia, además de ser considerado por muchos como uno de los mejores bateristas de todos los tiempos.

Esa es la razón por la cual, según propia confesión de los Rolling Stones, el videograma de Rock and Roll Circus se demoró casi 40 años en ver la luz: Keith Moon los opacaba a todos…


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