Pink Floyd, Live at Pompeii

Por Fiba Marih

Para los fanáticos chilenos de Pink Floyd que aún están esperando aquel mítico concierto en el Valle de la Luna o en Hanga-Roa, este documental-musical es sencillamente una delicia. Filmado a comienzos de los ‘70, esta obra creó un verdadero subgénero documental, posteriormente reivindicado por The Who en The Kids are Alright e incluso, a nivel criollo, por Los Jaivas en Alturas de Macchu Picchu.

pinkfloydpompeii

En la histórica Pompeya se desarrolla la mayor parte de este “concierto” sin público de los británicos. Los únicos espectadores de los Floyd son las ruinas y los géisers del Vesubio. El sonido de las canciones (muy bien seleccionadas) es prácticamente de estudio, lo cual dista de quitarles emoción.

Comienza la película con la primera parte de la monumental Echoes, del disco Meddle. A decir verdad, la “versión del director” Adrian Maben (la versión que se puede conseguir actualmente) no agrega nada novedoso a la versión original. Luego de esta larga introducción asistimos a un verdadero “desayuno sicodélico” en los míticos estudios de Abbey Road inmortalizados por Los Beatles. La banda se encontraba entonces en plena grabación-experimentación de lo que terminaría siendo la obra maestra Dark Side of the Moon. Lo más interesante es ver a Roger Waters y a David Gilmour tratando de justificar la utilización de sintetizadores (en esa época equivalía casi a samplear una canción).

Luego viene la hermosa Careful with that axe, Eugene, mientras como telón de fondo se suceden imágenes de la actual Nápoles y las constantes fumarolas del Vesubio. Con A saucerful of secrets la experimentación da paso llanamente a la locura absoluta, con Waters azotando unos platillos y un gigantesco Gong hasta que uno llega a sentir lástima (por los platillos y por él mismo) y Wright tocando una verdadera percusión atonal con el piano. El único que mantiene la armonía perfecta es Mason, quien puede ser considerado perfectamente como uno de los mejores bateros de su época.

Mientras Mason nos explica lo que significa Pink Floyd para su época, Wright ensaya una versión de Us and them (ahora en los estudios de París).

pinkfloydpompeii2

Luego es el turno de la potente One of these days, que suena incluso mejor que la versión de estudio (pese a que el sonido de la edición en DVD no es óptimo). En Madmoiselle Nobs canta la (literalmente) perra de los Floyd, no se sabe muy bien si inspirada por el sonido de la armónica o por los apretones que a ratos le da Wright en el cuello. Recién en Set the controls for the heart of the sun, se hace notar por primera vez el manejo de la cámara, girando en círculos alrededor de la banda. Y finaliza este “Concierto en Pompeya”, por supuesto, con la segunda parte de Echoes.

En síntesis, una verdadera delicatessen para los fanáticos y una obra muy interesante para quienes disfrutan de la buena música y el buen cine. Adrian Maben no será un talento nato de la cinematografía, pero captó de una manera notable el espíritu de una época y de una de las bandas más influyentes de la historia del rock.


51 Comentarios para “Pink Floyd, Live at Pompeii”

Deja un comentario