Banda Callejeros en libertad: a 5 años de la tragedia de Cromañon

Por Danilo Monteverde

El grupo argentino tiene gran popularidad entre los jóvenes de las "barriadas"

El 30 de diciembre del 2004 en la discoteque “República de Cromañon” en Buenos Aires, Argentina, sucedió uno de los desastres no naturales más grandes de la historia reciente de la hermana nación. Hecho que recibió, hace un mes, un polémico fallo que castigó a algunos de los culpables.

Fueron 193 jóvenes “roleros”, amantes del rock barrial del grupo Callejeros, los que murieron quemados y, en su mayoría, asfixiados, por la fatídica mezcla de gases tóxicos generados en un repentino incendio tras la explosión de un fuego artificial. Los heridos resultaron en más de 1000 personas.

En esa noche trágica, se sumó el descuido, ciertas tradiciones contraculturales (como los fuegos artificiales, la escasa seguridad en los locales de tocatas, etc.) y por sobre todo, la avaricia y ambición de empresarios.

Chabán era el administrador del local. No por nada, la ciudadanía puso sus ojos sobre él, así como sobre el gobernador de la época, Aníbal Ibarra. Sin embargo una buena parte de los medios de comunicación y algunos familiares, decidieron culpar en igual o mayor medida a la banda, quienes también perdieron a familiares propios en el siniestro.

Y es que un grupo con letras subversivas y crecientemente masivo entre las barriadas porteñas, no podía ser dejado libre así como así.

Tras los primeros juicios, la banda fue perseguida por autoridades, políticos y algunos familiares, quienes lograron impedir conciertos y atrasar lanzamientos de discos. Pero el genio creativo de una banda de gran calidad no pudo ser detenido. Sus letras siguen marcadas a fuego en poleras y paredes de los barrios populares argentinos.

“Es tan perfecto que asusta, ¿por qué nunca es justa la felicidad?”, “Ni la ironía de la irónica ironía, ni lo falso de la falsa falsedad, me explican lo que explican los que explican, sobre la verdad”, “Quiero que sea este el lugar pero convertido, donde la gente de mierda este muerta y los buenos vivos”, “De tratar de lograr, ser la revancha de todos aquellos que la pelearon al lado, de cerca o muy lejos, y no pudieron reír sin llorar”, o “Si me cansé de perdonar, fue porque cuando duele nunca, nunca se olvida”, son sólo algunas de las frases de esas canciones que impactaron a una generación completa de jóvenes “roleros” y populares de Argentina.

Mural pintado en las cercanías del sitio de la masacre

Ellos, esos jóvenes “callejeros” que en una plaza inventaron un día una canción, que los llevó a vivir, reír, saltar, elevar sus banderas, a pesar de los pesares, a pesar de la violencia y la injusticia cotidiana ejercida contra ellos. Ellos que murieron en vida viendo morir a sus amigos de la vida, a sus amigos de la muerte, a sus amigos del barrio, a sus amigos con quienes compartían más que con sus familias, más que con ellos mismos. Esa gente es la que se fue en Cromañon. Con ellos es posible ver a los que están a nuestro lado y poder imaginar el dolor de esa generación de “callejeros”.

Hoy se supone que se ha hecho justicia, los integrantes de la banda han sido absueltos. Pero aún no sabemos si sentirnos satisfechos por la justicia efectuada, o enrabiados por la injusticia que se cobró la vida de aquellos que vibraban al son de rocanroles sin destinos.

De los diversos condenados en un inicio (en donde se incluía a Ibarra), éstas fueron las condenas definitivas, dictadas el 19 de agosto de 2009, en que el Tribunal penal de primera instancia dictaminó por fallo unánime:

-Omar Chabán: 20 años de prisión por los delitos de incendio doloso seguido de muerte y cohecho.
-Callejeros: Absueltos por beneficio de la duda.
-Diego Argañaraz (manager de la banda): 18 años de prisión por los delitos de incendio doloso seguido de muerte y cohecho.
-Fabiana Fiszbin (ex subsecretaria de Control): 2 años de prisión y 4 de inhabilitación por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.
-Ana María Fernández (ex funcionaria del gobierno bonaerense): 2 años de prisión y 4 de inhabilitación por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.
-Subcomisario Carlos Díaz: 18 años de prisión por los delitos de incendio y cohecho pasivo.
-Comisario Miguel Belay: absuelto.
-Raúl Villarreal (ayudante de Chabán): 1 año de prision (en suspensión).


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